Micropuntura Brasileña
Cicatrices de Acné
Mediante un aparato brasileño , se introduce una microaguja que nos permite de manera mecánica activar tu…
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Actualmente, el tratamiento ofrece una manera rápida, eficaz y segura de corregir este problema estético que…
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Mediante un aparato brasileño , se introduce una microaguja que nos permite de manera mecánica activar tu…
Ver tratamientoLa micropuntura brasileña es una técnica de inducción de colágeno por vía mecánica: se realizan microperforaciones controladas en la dermis que desencadenan la cascada natural de reparación —inflamación, proliferación y remodelación— y, con ella, la producción de colágeno y elastina nuevos. A diferencia de un relleno, aquí no se introduce volumen: se obliga al tejido a reconstruirse.
Las cicatrices de acné son la indicación estrella. Las cicatrices deprimidas de tipo rolling y boxcar responden bien porque el problema es exactamente el que la técnica resuelve: falta de colágeno bajo la depresión. Las de tipo ice pick, muy estrechas y profundas, responden peor y suelen necesitar técnicas combinadas. También se trabajan secuelas de quemaduras y estrías, siempre con valoración previa porque la respuesta varía mucho según antigüedad y localización.
El desvanecimiento de líneas de expresión mejora las líneas finas y la calidad de la piel del rostro. La eliminación de bolsas sin cirugía actúa sobre la laxitud de la piel del párpado inferior; cuando la bolsa es grasa herniada franca, el abordaje quirúrgico es el que corresponde y así se explica en consulta.
También se trabajan verrugas y eliminación de tatuaje mediante técnicas de micropuntura, con valoración previa del tipo de lesión y del pigmento.
Se aplica anestésico tópico durante unos treinta o cuarenta minutos antes de empezar. La sesión dura entre veinte y cuarenta minutos según la superficie. Al terminar la piel queda enrojecida, con aspecto de quemadura solar y sensación de tirantez, que cede en veinticuatro a setenta y dos horas. La descamación fina aparece hacia el tercer día.
Los protocolos de inducción de colágeno se plantean en series de tres a seis sesiones separadas por cuatro a seis semanas, porque el colágeno nuevo tarda ese tiempo en organizarse. El resultado se juzga a los tres o cuatro meses de la última sesión, no al terminar.
Una misma sesión suele combinar profundidades según la zona. Que se ajusten —y no que se aplique una única profundidad a todo— es una buena señal sobre quién la realiza.
El estímulo de la sesión desemboca en colágeno nuevo que tarda semanas en organizarse y meses en madurar. Por eso el resultado se evalúa a partir del segundo o tercer mes desde el inicio del plan, sigue mejorando después de la última sesión, y acortar los intervalos para «ir más rápido» resulta contraproducente.
En piel morena —muy frecuente en Puerto Vallarta— el riesgo relevante no es la falta de respuesta sino la hiperpigmentación posinflamatoria. Se maneja con profundidades conservadoras, preparación previa de la piel durante semanas y protección solar rigurosa entre sesiones. Con ese cuidado es una de las técnicas más seguras para piel morena; sin él, se puede cambiar un problema de textura por uno de manchas.
El cartucho de agujas debe ser estéril, de un solo uso y abrirse delante del paciente. Es un punto no negociable. También importa qué se aplica sobre la piel durante o después: los canales creados permiten la entrada de lo que se ponga encima, y productos no destinados a ese uso han provocado reacciones granulomatosas. Solo debe emplearse material indicado para uso tras microneedling.
Como referencia, entre tres y seis sesiones espaciadas por cuatro a seis semanas, según profundidad y tipo de cicatriz. Es un trabajo de mejora progresiva: se busca reducir mucho la visibilidad, no dejar la piel como si nunca hubiera habido acné.
No sobre lesiones inflamadas: se corre el riesgo de diseminar y de empeorar la inflamación. Primero se controla el brote y después se trabajan las marcas.
Lo habitual es uno o dos días de rojez marcada y algo de descamación al tercero. Conviene no programarla justo antes de un evento.
Sí, y es una de sus ventajas frente a técnicas basadas en calor o pigmento: al ser mecánica, el riesgo de hiperpigmentación posinflamatoria es menor. Aun así, en fototipos altos se ajusta la profundidad y se refuerza la fotoprotección.
Se puede, con protección solar estricta y evitando la exposición directa los días posteriores. Si hay viajes de playa previstos en la semana siguiente, conviene reprogramar la sesión.
Se emplea anestesia tópica y la mayoría lo describe como molesto más que doloroso, con más sensibilidad en frente, nariz y zonas óseas. En profundidades altas la molestia es mayor y se ajusta el manejo.
Cada plan se define después de una valoración médica. Escríbenos y te orientamos sin compromiso.