Valoraciones
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Es de importante la realización de exámenes que determinen el estado salud de la persona que desea aplicarse…
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Ver tratamientoLa valoración es la consulta médica en la que se decide qué tratamiento corresponde, con qué producto, en qué dosis y en qué orden. No es un trámite previo a la venta: es la parte del proceso que determina si el resultado va a ser bueno. Todos los procedimientos inyectables de la clínica requieren una valoración previa, y por eso figuran aquí como servicios con entidad propia.
La valoración de botox analiza el patrón de contracción muscular para decidir puntos y unidades; aplicar la misma pauta a todas las caras es la causa habitual de la ceja caída o la mirada apagada. La valoración de ácido hialurónico define en qué plano y con qué densidad se coloca el producto: en rellenos, el sitio importa más que la cantidad. La valoración de hilos determina si el grado de flacidez corresponde a hilos tensores o si el caso ya pide otra solución, algo que conviene saber antes y no después. La valoración de varios servicios y la previa valoración se usan cuando hay que ordenar un plan combinado.
Lleva una lista de la medicación que tomas, incluidos suplementos. Ven sin maquillaje o con la posibilidad de retirarlo. Si tienes fotos de cómo era tu rostro hace unos años, tráelas: ayudan a distinguir lo que cambió de lo que siempre fue así. Y pregunta sin filtro: qué producto exacto, quién lo aplica, qué pasa si no me gusta, cuánto dura, qué costo tiene el mantenimiento.
Parte de una valoración honesta es decir que no. Hay casos en los que el tratamiento pedido no resolvería el motivo real de la consulta, otros en los que el momento no es el adecuado —una piel inflamada, un evento demasiado próximo, un embarazo— y otros en los que la solución adecuada es quirúrgica y no de consultorio. Decirlo a tiempo evita el gasto y la frustración de un resultado que nunca iba a llegar.
El criterio no es el orden de tu lista sino tres preguntas: qué es lo que más te molesta a ti, qué tiene mayor impacto visual sobre el conjunto y qué debe hacerse primero por razones técnicas. Con frecuencia el orden técnico no coincide con el emocional, y explicar ese razonamiento es parte de la consulta. Imponerlo, no.
Como regla general se atiende antes la salud de la piel que la estética, la calidad del tejido antes que el volumen, y se arranca por lo que tarda meses en expresarse, dejando para el final lo que se nota en días.
Es una situación muy común y se planifica de forma distinta. Se evita lo que deja inflamación, moretones o costras si el regreso es inmediato; se evita también lo que exige varias sesiones seguidas que no dará tiempo a completar; y se descartan procedimientos cuya recuperación requiera evitar el sol si el plan del viaje es playa. Lo razonable en pocos días suele ser hidratación, tratamientos de mantenimiento y una valoración que deje el plan por escrito para continuarlo donde vivas.
La valoración informa, no obliga. Pedir tiempo, buscar una segunda opinión o volver más adelante es perfectamente razonable. Los procedimientos estéticos rara vez son urgentes, y las decisiones tomadas con prisa o bajo presión son las que más se lamentan.
En muchos casos sí, cuando no hay contraindicación y el paciente ha entendido el plan y firmado el consentimiento. En otros conviene esperar: si hay dudas, si falta un estudio o si la decisión se está tomando con prisa, es mejor darse unos días.
No. Es una consulta médica y su resultado puede perfectamente ser que no es el momento o que lo que conviene es otra cosa.
Una orientación inicial a distancia sirve para resolver dudas generales y organizar la agenda de quien viene de fuera, pero la decisión clínica —planos, dosis, puntos— requiere exploración presencial. La luz de una cámara distorsiona volúmenes y sombras.
Depende del tratamiento. Los de efecto inmediato y recuperación corta pueden valorarse y aplicarse en la misma estancia; los que necesitan varias sesiones espaciadas conviene iniciarlos solo si es posible dar seguimiento. Se define en la valoración, antes de comprometer nada.
Qué producto se va a usar y de qué marca, quién lo aplica y con qué formación, si es reversible, cuánto dura, qué mantenimiento exige, qué complicaciones son posibles y cómo se manejan, y qué pasaría si decides no hacer nada.
Dilo igualmente con todo el detalle que recuerdes. Es información relevante para la seguridad, sobre todo si hubiera material permanente o biopolímeros, y no hay ningún juicio en ello.
Cada plan se define después de una valoración médica. Escríbenos y te orientamos sin compromiso.