La alta frecuencia es una corriente eléctrica alterna de alta velocidad que, al aplicarse con un electrodo de vidrio sobre la piel, genera ozono en la superficie. Ese ozono tiene acción antibacteriana y secante, y es el motivo por el que esta técnica lleva décadas en las cabinas para pieles grasas y con tendencia acneica.
Qué hace exactamente
- Reduce la carga bacteriana de la superficie y del folículo recién abierto.
- Seca las lesiones inflamadas, acortando su evolución.
- Descongestiona y mejora la microcirculación local.
- Cierra el protocolo de extracción: aplicada después de una limpieza, reduce el riesgo de que la piel reaccione con brotes los días siguientes.
También se aplica en cuero cabelludo, donde se usa por su efecto sobre la seborrea y la circulación del folículo piloso.
Cómo es la sensación
Se percibe un hormigueo suave y se nota un olor característico —el del ozono generado— junto con un ligero chisporroteo del electrodo. No duele. La sesión sobre rostro dura pocos minutos y se integra normalmente dentro de un protocolo más amplio de limpieza.
Cuándo no se aplica
Es una técnica muy segura, pero tiene contraindicaciones claras: embarazo, epilepsia, marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, lesiones abiertas extensas y prótesis metálicas en la zona. También se evita el contacto con objetos metálicos y joyas durante la aplicación. Por eso se revisan antecedentes antes de la primera sesión.
Qué es la alta frecuencia y de dónde viene
Es una de las técnicas más antiguas de la estética profesional y sigue vigente por una razón sencilla: hace bien una cosa concreta. Un electrodo de vidrio aplica una corriente alterna de alta frecuencia que, al contacto con el aire, genera ozono en la superficie de la piel. Ese ozono tiene acción antibacteriana y secante localizada.
De ahí su uso principal: tras la extracción en una limpieza, para reducir la carga bacteriana del folículo recién abierto y disminuir el riesgo de que la lesión se inflame en los días siguientes.
Sus dos modos de aplicación
- Directa: el electrodo se desliza sobre la piel. Es el modo secante y antibacteriano, usado en piel grasa y con lesiones.
- Indirecta: el paciente sostiene el electrodo y la profesional trabaja con las manos sobre el rostro. Se emplea buscando un efecto estimulante de la microcirculación en pieles apagadas.
Dónde encaja y dónde no
Es un paso dentro de un protocolo, no un tratamiento en sí mismo. Aporta mucho en una limpieza de piel grasa o con tendencia acneica; aporta poco como sesión aislada, y no actúa sobre arrugas, manchas ni flacidez, pese a lo que a veces se le atribuye.
Precauciones concretas
- No se aplica sobre portadores de marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados.
- No en embarazo.
- No sobre piel con heridas abiertas, quemaduras o dermatitis en brote.
- Hay que retirar objetos metálicos y evitar el contacto con superficies metálicas durante la aplicación.
- No se aplica sobre rellenos recientes ni en presencia de material permanente sin valoración previa.
Un apunte práctico: es normal percibir un ligero olor característico y una sensación de chispeo o cosquilleo. En Riviera Nayarit, con el calor, esa sensación resulta incluso agradable; lo que no debe producirse es dolor ni quemazón.
Preguntas frecuentes
¿Sirve por sí sola?
Su mayor valor está dentro de un protocolo: después de la extracción o como apoyo en piel grasa. Aislada, su efecto es limitado.
¿Reseca la piel?
Tiene efecto secante, buscado en piel grasa y en lesiones inflamadas. En piel seca o sensible se usa con moderación o se descarta.
¿Es segura?
Sí, siempre que se respeten las contraindicaciones —embarazo, epilepsia, marcapasos, implantes electrónicos— que se revisan en la valoración.
¿Sirve para las arrugas?
No es su indicación. Su valor está en el efecto antibacteriano y secante tras la extracción, y como estímulo de la microcirculación.
¿Se puede aplicar sobre granos activos?
Sí, de forma puntual y localizada, y es uno de sus usos habituales. No se aplica sobre lesiones abiertas o supurativas.