Saltar al contenido
Blv. Fco. Medina Ascencio 1305, Puerto Vallarta
Electro-Rehabilitación

Rehabilitación Corporal y Facial

Electro-Rehabilitación

La electroterapia es una técnica que se engloba dentro de la medicina física y rehabilitación y se define como el arte y la ciencia del tratamiento de lesiones y enfermedades por medio de la electricidad.
  • Modalidad Presencial, con valoración médica previa
  • Disponible en Puerto Vallarta · Riviera Nayarit
  • Informes Sin costo, por WhatsApp

Este tratamiento también en: Puerto Vallarta · Riviera Nayarit

Este tratamiento se cotiza tras la valoración, porque el número de sesiones y el protocolo dependen de cada paciente.

Realizamos Electro-Rehabilitación en nuestra clínica de Puerto Vallarta, siempre tras una valoración médica personalizada. Atendemos a pacientes de todo México que buscan medicina estética y regenerativa con respaldo profesional y tecnología certificada.

La electroterapia aplica corrientes eléctricas de baja intensidad con fines terapéuticos: aliviar dolor, reducir inflamación, recuperar fuerza muscular y acelerar la reparación de un tejido lesionado. No es una técnica estética, es medicina física, y forma parte del arsenal habitual de la rehabilitación desde hace décadas.

Qué corrientes se usan y para qué

  • TENS (estimulación nerviosa transcutánea). Corriente de baja frecuencia dirigida al control del dolor. Actúa bloqueando la transmisión del estímulo doloroso a nivel medular y favoreciendo la liberación de endorfinas. Es la que se usa en dolor agudo y crónico: lumbalgia, cervicalgia, dolor articular.
  • EMS (electroestimulación muscular). Provoca contracción del músculo. Se emplea cuando hay atrofia por inmovilización, debilidad tras cirugía o dificultad para activar voluntariamente un músculo inhibido por dolor.
  • Corrientes interferenciales. Penetran más y se toleran mejor en zonas profundas; útiles en articulaciones grandes como rodilla, cadera y hombro.
  • Corriente galvánica e iontoforesis. Permiten introducir medicación antiinflamatoria a través de la piel sin inyectar.

Indicaciones frecuentes

Dolor lumbar y cervical, contracturas, tendinopatías de hombro, codo o rodilla, recuperación posquirúrgica de ligamento o menisco, artrosis con dolor mecánico, atrofia por reposo prolongado, y rehabilitación tras esguinces. También se emplea en el abordaje facial: parálisis facial en fase de recuperación, disfunción de la articulación temporomandibular y reeducación muscular, siempre con protocolos distintos a los del cuerpo.

Cómo es una sesión

Se colocan electrodos adhesivos sobre la zona a tratar y se sube la intensidad progresivamente hasta un nivel de hormigueo claro pero cómodo; nunca debe doler. Cada sesión dura entre quince y treinta minutos según el objetivo. La electroterapia rara vez se usa sola: funciona como complemento del ejercicio terapéutico y de la terapia manual, no como sustituto. Una corriente puede calmar el dolor, pero solo el movimiento pautado corrige la causa.

Lo habitual es un plan de diez a quince sesiones, dos o tres por semana, revalorando a mitad del proceso.

Cuándo no se aplica

  • Portadores de marcapasos o desfibrilador implantado.
  • Embarazo, en la zona abdominal y lumbar.
  • Sobre trombosis venosa, tumores conocidos o infección local.
  • Heridas abiertas o piel con lesión en el sitio de los electrodos.
  • Alteración importante de la sensibilidad en la zona, porque el paciente no puede informar de la intensidad real.
  • Sobre la región del seno carotídeo y los ojos.

Qué esperar

El alivio del dolor suele notarse durante y justo después de la sesión, y se va haciendo más duradero conforme avanza el plan. La recuperación de fuerza es más lenta y depende sobre todo del trabajo activo que se haga entre sesiones. Si tras varias sesiones no hay ningún cambio, lo correcto es replantear el diagnóstico, no seguir sumando corrientes.

Por qué la electroterapia sola rara vez basta

Las corrientes alivian el dolor y ayudan a reactivar un músculo inhibido, pero no enseñan al cuerpo a moverse mejor ni corrigen la causa. Un hombro que duele por una mala mecánica escapular seguirá doliendo aunque se le apliquen veinte sesiones de TENS, porque el problema no está en la percepción del dolor sino en cómo se mueve la articulación.

Por eso la electroterapia se plantea como parte de un programa: reduce el dolor lo suficiente para que el paciente pueda hacer el ejercicio terapéutico, que es lo que produce el cambio duradero. Usada como sustituto del ejercicio, da alivio temporal y poco más.

Indicaciones donde más se aprovecha

  • Inhibición muscular tras inmovilización, cuando el músculo «no responde» pese a intentar contraerlo.
  • Dolor cervical y lumbar de perfil mecánico, como analgesia mientras se progresa en el ejercicio.
  • Tendinopatías, combinada con carga progresiva.
  • Recuperación postquirúrgica articular, con pauta del cirujano o del fisioterapeuta.
  • Reeducación del suelo pélvico, con protocolos y material específicos.

Qué se hace en casa entre sesiones

Casi todo lo que decide el resultado. Los ejercicios pautados, la progresión de carga, el respeto a los tiempos de descanso y la corrección de los gestos que provocan el dolor —la postura en el trabajo, cómo se carga peso, cómo se duerme— tienen más peso que el número de sesiones. Un programa de diez sesiones sin trabajo domiciliario rinde menos que uno de cinco con adherencia.

Cuándo hay que parar y reevaluar

Si tras varias sesiones el dolor no cede en absoluto, si aumenta, si aparece debilidad progresiva, pérdida de sensibilidad o dolor nocturno que despierta, corresponde reevaluar el diagnóstico antes de continuar. La electroterapia es segura, pero seguir aplicándola sobre un cuadro mal diagnosticado retrasa el tratamiento que sí hacía falta.

Preguntas frecuentes

¿Duele la electroterapia?

No debe doler. Se siente hormigueo, vibración o contracción según la corriente. Si molesta, se baja la intensidad: más no significa mejor.

¿Sirve para tonificar sin hacer ejercicio?

La electroestimulación tiene su lugar en rehabilitación, cuando el músculo no se puede activar bien de forma voluntaria. Como sustituto del entrenamiento en una persona sana, no da los resultados que se le atribuyen en publicidad.

¿Cuántas sesiones necesito?

Depende del cuadro. Diez a quince sesiones es la referencia habitual, con revaloración intermedia para ajustar el plan.

¿Puedo usar un aparato de electroestimulación en casa?

Los dispositivos domésticos de baja potencia pueden servir para analgesia si te han enseñado dónde colocar los electrodos y con qué parámetros. Lo que no conviene es autotratarse un dolor sin diagnóstico ni copiar programas de internet.

¿Cuántas sesiones por semana son razonables?

En fase aguda, dos o tres; después se espacian conforme el paciente avanza en el ejercicio autónomo. El objetivo del programa es que dejes de necesitarlo, no que lo mantengas indefinidamente.

Tratamientos relacionados

Ver toda el área

Agenda tu valoración en México

Cada plan se define después de una valoración médica. Escríbenos y te orientamos sin compromiso.

¿Tienes dudas? Pide informes