El levantamiento de mejilla con láser se dirige al tercio medio del rostro: la zona del pómulo y la mejilla, que es donde primero se percibe el descenso facial aunque casi nadie lo nombre así. Lo que la gente suele decir es que se ve «cansada» o que «se le cayó la cara», y lo que ha ocurrido es que los compartimentos de grasa del pómulo perdieron soporte y bajaron.
Por qué el tercio medio manda
Cuando el pómulo desciende, ocurren tres cosas a la vez: se marca el surco nasogeniano, aparece la ojera por vaciamiento de la zona bajo el párpado y se pierde el triángulo de juventud del rostro. Tratar el surco directamente sin devolver soporte arriba es el error clásico: se rellena el pliegue y la cara se ve más pesada, no más joven.
El láser actúa aquí sobre la calidad y la retracción de la piel del tercio medio, mejorando la firmeza. Cuando además hay pérdida real de volumen, el complemento lógico es un procedimiento de soporte —ácido hialurónico bien colocado o un bioestimulador como Sculptra—, y en la valoración se explica qué parte del problema es de piel y qué parte es de volumen.
Cómo es el protocolo
- Serie de sesiones espaciadas por semanas, centradas en la zona malar.
- Resultado progresivo: firmeza y textura mejoran a lo largo de los meses siguientes.
- Se protege especialmente el contorno orbitario, muy cercano a la zona de trabajo.
- Suele integrarse en un plan junto con lifting facial con láser para tratar también el tercio inferior.
Cuidados
Rojez y calor durante unas horas. Fotoprotección estricta durante todo el protocolo: la mejilla es la zona del rostro que más radiación recibe de frente y la más propensa a manchar tras un tratamiento con calor.
Cuando el pómulo pierde soporte y desciende, no solo se aplana la mejilla: aparece o se acentúa el surco nasogeniano, se marca la ojera porque queda un escalón entre párpado y pómulo, el contorno mandibular pierde definición y el rostro adopta una forma más cuadrada, con el peso abajo. Es el motivo por el que tratar solo el surco o solo la ojera suele decepcionar: el origen está arriba.
Una prueba orientativa: con los dedos, eleva suavemente la piel de la mejilla hacia la sien y observa qué cambia. Si con ese gesto mejoran el surco, el óvalo y la mirada, tu caso es de tercio medio.
Tensar o reponer: no es lo mismo
Hay dos escenarios distintos que se confunden con facilidad. Si el tejido está descolgado pero presente, tensar tiene sentido. Si el tejido se ha reabsorbido —mejilla vacía, aspecto demacrado—, tensar una cara vacía la deja más plana y a veces más envejecida; lo que corresponde entonces es reponer volumen y, después, valorar el tensado.
Distinguir un caso de otro es exactamente lo que se hace en la valoración, y es la decisión que más determina si el resultado gusta.
Cómo se organiza el tratamiento
Se trabaja habitualmente en varias sesiones, con vectores dirigidos hacia arriba y hacia la sien, y el resultado se construye a lo largo de los meses siguientes conforme se forma colágeno. Es frecuente combinarlo con trabajo de calidad de piel en la misma zona, ya que una mejilla con piel fina y dañada por el sol responde peor.
La constante local
El pómulo es la zona del rostro que más radiación directa recibe, por su posición y su prominencia. En Puerto Vallarta eso se traduce en daño solar acumulado precisamente donde queremos que la piel responda mejor. Fotoprotección diaria, sombrero y evitar las horas centrales no son recomendaciones genéricas: son la condición para que el tejido que estamos estimulando no se degrade a la misma velocidad a la que se forma.
Preguntas frecuentes
¿Me va a levantar el pómulo como un relleno?
No de la misma manera. El láser mejora firmeza y calidad de piel; el relleno aporta volumen y proyección. Si lo que falta es soporte, el láser solo no lo va a sustituir, y así se plantea desde la valoración.
¿Sirve para el surco nasogeniano?
Mejora la piel de la zona, pero el surco marcado suele deberse a pérdida de soporte en el pómulo. Se aborda mejor devolviendo estructura arriba que rellenando el pliegue.
¿Cuántas sesiones?
Se plantea una serie con evaluación fotográfica intermedia. El número depende del grado de flacidez y de la respuesta individual del tejido.
¿Es mejor esto o el relleno de pómulo?
Responden a problemas distintos: uno tensa un tejido descolgado y el otro repone un volumen perdido. Con frecuencia la mejor respuesta es una combinación en el orden adecuado.
¿Cuándo se ve el resultado?
Hay un efecto inicial que se atenúa; el cambio real aparece entre el segundo y el cuarto mes, cuando madura el colágeno.