El ultrasonido posquirúrgico aplica ondas de alta frecuencia sobre el tejido intervenido. Produce un micromasaje profundo y un efecto térmico suave que favorecen la reabsorción del edema, mejoran la microcirculación y ayudan a que el tejido cicatricial en formación se organice de forma más homogénea.
Su papel en la recuperación
Es una de las herramientas centrales del postoperatorio corporal, especialmente tras liposucción, abdominoplastia y cirugía de contorno. Actúa donde el masaje manual llega peor: en los planos profundos, sobre las zonas de endurecimiento incipiente que aparecen en las primeras semanas y que, si se dejan, se convierten en fibrosis establecida.
Se combina habitualmente con drenaje manual y presoterapia, porque cada técnica actúa sobre un aspecto distinto del mismo problema.
Cómo son las sesiones
- Aplicación con gel conductor y cabezal en movimiento continuo, nunca fijo.
- Sesiones de veinte a cuarenta minutos según la superficie.
- Indoloras: se percibe calor suave y ligera vibración.
- Tandas de diez sesiones, con frecuencia alta al inicio y espaciándose después.
Cuándo empezar
Lo indica el cirujano. Esa autorización no es una formalidad: cada técnica tiene sus tiempos y aplicar ultrasonido antes de lo debido sobre un tejido recién intervenido puede interferir con la cicatrización. Del mismo modo, retrasarlo mucho reduce su eficacia, porque es mucho más fácil prevenir la fibrosis que deshacerla.
Contraindicaciones
No se aplica sobre heridas abiertas, infección activa, trombosis, procesos oncológicos sin autorización, ni sobre implantes según su localización y el criterio del cirujano. Tampoco en embarazo.
Qué hace el ultrasonido sobre el tejido en reparación
A diferencia del ultrasonido usado con fines reductores, aquí se emplean parámetros terapéuticos con otro objetivo: generar un micromasaje profundo y un aumento controlado de temperatura local que favorecen la reabsorción del edema, ablandan zonas induradas y mejoran la elasticidad del tejido antes de trabajarlo manualmente.
Por eso se aplica normalmente antes del masaje: prepara el tejido y hace que el trabajo manual sea más efectivo y menos doloroso.
Cuándo empezar y con qué frecuencia
El inicio lo marca el cirujano, no el calendario. En términos generales se comienza cuando la herida está cerrada y no hay signos de infección, y se trabaja evitando la línea de sutura hasta que él lo autorice. La frecuencia inicial suele ser alta —dos o tres sesiones semanales— y se va espaciando conforme cede el edema.
Señales que obligan a parar y consultar
- Dolor que aumenta en lugar de disminuir tras las sesiones.
- Enrojecimiento que se extiende, calor local marcado o fiebre.
- Salida de líquido por la herida o zona que se abomba y fluctúa al tacto.
- Aparición súbita de asimetría o de un bulto que antes no estaba.
Ninguna de esas señales se resuelve con más sesiones: se resuelven con una revisión del cirujano.
Lo que hace el paciente entre sesiones
Usar la prenda de compresión las horas indicadas, dormir en la posición que le hayan pautado, caminar de forma progresiva desde que se lo autoricen, hidratarse bien y no aplicar calor ni frío por cuenta propia sobre la zona. La suma de esos gestos diarios pesa tanto como las sesiones en cabina.
Preguntas frecuentes
¿Sirve para la fibrosis ya formada?
Puede ayudar a ablandarla, aunque cuesta mucho más que actuar en fase temprana. Cuanto antes se inicie —dentro de lo autorizado—, mejor.
¿Es doloroso?
No. Se siente calor suave y vibración. Si hay dolor en algún punto, se ajusta la intensidad o se evita esa zona.
¿Cuántas sesiones se necesitan?
Se plantea en tandas de diez, ajustando según la evolución y las indicaciones del cirujano.
¿Es el mismo aparato que la cavitación?
El principio físico es el ultrasonido, pero los parámetros y el objetivo son distintos. La cavitación busca actuar sobre la célula grasa; aquí se busca drenaje, ablandamiento y reparación. No son intercambiables.
¿Se puede aplicar sobre implantes mamarios?
Requiere indicación expresa del cirujano y parámetros adaptados. Nunca se aplica directamente sobre el implante ni sobre la línea de sutura sin autorización.