Limpieza de Heridas
Curación de Heridas de Pie Diabetico + Ozono
Curación de Heridas Complicadas en Personas Diabeticas.
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El manejo de heridas requiere valoración médica. Una herida que no avanza, que huele mal, que aumenta de tamaño o que se acompaña de fiebre necesita atención inmediata, no una cura de rutina.
La curación de heridas es un procedimiento clínico, no un servicio estético. Su objetivo es crear las condiciones para que el tejido cierre: retirar el material desvitalizado, controlar la carga bacteriana, mantener el ambiente de humedad adecuado y proteger los bordes. Bien hecha, acorta tiempos y reduce la cicatriz final; mal hecha, cronifica la lesión.
La curación de heridas simples cubre lesiones agudas de bajo riesgo: cortes, escoriaciones, heridas suturadas en seguimiento y quemaduras superficiales pequeñas. Incluye limpieza, valoración del lecho, apósito adecuado al tipo de exudado y programación de las siguientes curas.
La curación de heridas de pie diabético con ozono combina la cura convencional con la aplicación de ozono medicinal en campana, aprovechando su acción sobre la carga bacteriana y la oxigenación del tejido. El pie diabético es una condición seria en la que el pronóstico depende de mucho más que el apósito: control glucémico, estado vascular, descarga de la zona de presión y valoración de la sensibilidad. Por eso trabajamos siempre en coordinación con el médico tratante y derivamos cuando aparecen signos de alarma.
Hay que consultar de inmediato, sin esperar a la siguiente cita, si aparece: aumento del dolor, enrojecimiento que se extiende alrededor, calor local, secreción purulenta, mal olor, fiebre, o si la herida crece en vez de reducirse. En pacientes diabéticos, cualquier lesión en el pie —por pequeña que parezca— debe verse pronto, precisamente porque la neuropatía hace que duela menos de lo que debería.
La cura en ambiente húmedo cicatriza más rápido, duele menos y deja mejor cicatriz que dejar secar la herida hasta formar costra. La costra dura no protege: es tejido muerto bajo el cual las células epiteliales tienen que abrirse paso, lo que retrasa el cierre y aumenta la marca final.
Eso no significa mojar la herida sin criterio, sino usar apósitos que mantengan la humedad justa y controlen el exudado. Es la diferencia entre una herida que cierra en días y una que se prolonga semanas.
Cuando una herida no avanza en cuatro semanas, la causa casi nunca está en la herida: mala perfusión arterial, insuficiencia venosa, presión mantenida, diabetes con mal control, déficit proteico o vitamínico, tabaquismo, infección persistente o biofilm establecido. Identificar y corregir esa causa es lo que desbloquea el proceso; repetir la misma cura por costumbre, no.
En Riviera Nayarit hay tres factores que juegan en contra. La humedad favorece la maceración de los bordes si el apósito no gestiona bien el exudado. El agua de mar y de alberca es fuente de contaminación mientras la herida no esté cerrada. Y el sol sobre una cicatriz reciente produce una hiperpigmentación que puede durar más de un año, por lo que conviene cubrirla o protegerla con filtro alto durante meses.
Depende del tipo de apósito y de la cantidad de exudado. Algunos se cambian a diario y otros pueden mantenerse varios días. La frecuencia se indica en cada caso y se ajusta según la evolución.
Se indica en cada caso. Como norma general, mientras la herida esté abierta se evita sumergirla —nada de mar ni piscina— y se protege durante la ducha.
Las causas más frecuentes son la infección, el mal control de la glucosa, un aporte sanguíneo insuficiente, la presión mantenida sobre la zona y la falta de constancia en las curas. Si una herida no avanza en un plazo razonable, hay que buscar la causa de fondo, no cambiar de crema.
No. Es un complemento del manejo local. Si hay infección con criterio clínico, el antibiótico lo indica el médico y no se sustituye por ninguna terapia complementaria.
Ante heridas sucias, punzantes, por mordedura o con material oxidado. Si han pasado más de diez años desde la última dosis, o más de cinco en heridas de alto riesgo, corresponde valorar un refuerzo.
Ante fiebre, enrojecimiento que se extiende, dolor creciente, mal olor intenso, secreción purulenta, exposición de hueso o tendón, o una herida que no deja de sangrar. Son situaciones que no se manejan con curas ambulatorias.
Cada plan se define después de una valoración médica. Escríbenos y te orientamos sin compromiso.