Rehabilitación Corporal y Facial
Electro-Rehabilitación
La electroterapia es una técnica que se engloba dentro de la medicina física y rehabilitación y se define…
Ver tratamientoRecupera tu bienestar físico y rejuvenece tu piel con nuestros servicios de rehabilitación corporal y facial en Puerto Vallarta, diseñados para ayudarte a sentirte mejor y lucir increíble.
Nuestros tratamientos combinan técnicas avanzadas para aliviar tensiones musculares, mejorar la movilidad y restaurar la salud de tu piel. Desde masajes terapéuticos y técnicas de fisioterapia hasta tratamientos estéticos faciales, cada sesión está diseñada para ofrecerte resultados visibles y duraderos.
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Ver tratamientoEsta área ocupa la frontera entre la medicina estética y la rehabilitación: tratamientos dirigidos a recuperar función, aliviar dolor articular y mejorar la calidad del tejido, con técnicas que se aplican tanto en cuerpo como en rostro.
La electro-rehabilitación emplea corrientes de distinto tipo para trabajar analgesia, activación muscular y reeducación del movimiento. Se indica en recuperación posquirúrgica, atrofia por inmovilización, contractura crónica y como apoyo en el trabajo de fortalecimiento. Es un complemento del ejercicio terapéutico, no un sustituto: el músculo que se activa con corriente sin que el paciente trabaje después recupera menos y lo pierde antes.
La infiltración de ozono en articulaciones aplica ozono médico dentro o alrededor de la articulación con intención analgésica y antiinflamatoria. Se usa sobre todo en rodilla y hombro con desgaste articular, y en algunos casos de dolor lumbar facetario. Requiere diagnóstico previo: no se infiltra una articulación sin saber qué la está haciendo doler.
La infiltración de plasma rico en plaquetas utiliza sangre del propio paciente, centrifugada para concentrar plaquetas y sus factores de crecimiento. En el terreno musculoesquelético se emplea en tendinopatías y desgaste articular; en el facial —también disponible como plasma rico en plaquetas con fines estéticos— se aprovecha su capacidad de estimular la reparación del tejido. Al ser autólogo, el riesgo de reacción alérgica es prácticamente nulo.
Todo parte de un diagnóstico: exploración, revisión de estudios de imagen cuando existen y definición de un objetivo funcional concreto —subir escaleras sin dolor, dormir del lado afectado, recuperar el rango de movimiento—. Un objetivo medible es lo que permite saber después si el tratamiento sirvió.
Las infiltraciones se programan en una o varias aplicaciones separadas por semanas, con reposo relativo los días siguientes. La electro-rehabilitación se plantea en series más frecuentes. En casi todos los casos, la parte que más determina el resultado final no ocurre en el consultorio, sino en el trabajo de fortalecimiento y control de carga que el paciente sostiene entre sesiones.
En dolor musculoesquelético, la intervención con más evidencia acumulada es el ejercicio pautado y progresivo. Las infiltraciones, la electroterapia y el láser son herramientas que reducen el dolor y facilitan que la persona pueda hacer ese trabajo; ninguna lo sustituye.
Por eso un plan que solo consiste en sesiones pasivas suele producir alivio temporal y recaída. Y por eso la pregunta más útil ante cualquier propuesta es: ¿qué voy a hacer yo entre sesiones?
En rodilla y cadera, cada kilo de peso corporal se multiplica varias veces en la carga articular al caminar y bastante más al subir escaleras. Reducir peso y fortalecer la musculatura que rodea la articulación —cuádriceps, glúteo medio— es, en la práctica, lo que más cambia los síntomas a medio plazo. Ninguna infiltración compensa la ausencia de esas dos cosas.
Si el dolor no cede tras un bloque razonable de sesiones, si aumenta, si aparece debilidad progresiva, pérdida de sensibilidad, dolor nocturno que despierta o pérdida de peso no buscada, corresponde revisar el diagnóstico. Seguir aplicando tratamiento sobre un cuadro mal identificado retrasa la solución que sí hacía falta.
No. La artrosis es un proceso degenerativo y ningún tratamiento actual regenera un cartílago perdido. Lo que sí puede lograrse es reducir dolor e inflamación y mejorar la función, lo que a su vez permite moverse más y frenar el círculo de inactividad.
Depende de la articulación, del grado de desgaste y de la respuesta a la primera aplicación. Se plantea un esquema inicial y se revisa; si no hay ninguna mejoría tras completarlo, lo correcto es reconsiderar el diagnóstico.
Se realiza con anestesia local. Puede haber molestia y sensación de peso en la articulación durante las 24 a 48 horas siguientes, especialmente tras la aplicación de plasma, y eso es una respuesta esperada.
Se recomienda reposo relativo los primeros días y una reincorporación progresiva. El movimiento suave suele favorecer la recuperación; el impacto y la carga alta se posponen según indicación.
En la mayoría de los cuadros crónicos sí, con carga adaptada y molestia tolerable. El reposo prolongado suele empeorar el pronóstico. Lo que se ajusta es la intensidad y el tipo de movimiento, no la actividad en sí.
Depende del cuadro y de la adherencia al trabajo activo. Un plan bien planteado tiene puntos de revisión y un objetivo explícito: que dejes de necesitarlo, no que lo mantengas indefinidamente.
Cada plan se define después de una valoración médica. Escríbenos y te orientamos sin compromiso.