La vacuumterapia utiliza copas conectadas a un equipo de vacío que succionan la piel y el tejido subcutáneo, creando un pliegue que se moviliza de forma controlada. Ese despegamiento mecánico es su mecanismo: separa la piel del plano profundo, moviliza los septos fibrosos y activa la circulación local.
Para qué se usa
- Celulitis. Al movilizar los septos que producen el relieve, mejora la textura de la piel.
- Drenaje. Favorece el retorno linfático y reduce la sensación de pesadez.
- Fibrosis y adherencias. Es especialmente útil tras cirugía, para ablandar zonas endurecidas —siempre con autorización del cirujano—.
- Modelado de glúteo. Aplicada con técnica específica, se usa para trabajar la firmeza de la zona.
Cómo es la sesión
Se aplica aceite o crema deslizante y se recorre la zona con las copas siguiendo el trayecto del drenaje. La sensación es de tirón sostenido, llamativa la primera vez pero no dolorosa. Cada sesión dura entre veinte y cuarenta minutos según la superficie.
Un punto importante: no debería dejar moretones. La aparición sistemática de hematomas indica que la potencia de succión es excesiva. Se ajusta según la sensibilidad de cada persona y la fragilidad capilar.
El protocolo
Tandas de diez sesiones, con frecuencia de una o dos por semana, y mantenimiento posterior. Combina muy bien con presoterapia —que trabaja el drenaje de forma pasiva— y con maderoterapia.
Cuándo no se aplica
Sobre várices marcadas, fragilidad capilar importante, trastornos de coagulación o tratamiento anticoagulante, procesos infecciosos o inflamatorios activos en la zona, embarazo y sobre heridas recientes sin autorización médica.
Cómo se nota que está funcionando
El vacuum trabaja sobre circulación, adherencias y drenaje, y sus señales de avance no son las de un tratamiento reductor. Lo primero que suele cambiar es la sensación: menos pesadez al final del día, piernas menos hinchadas por la tarde, tejido que se desliza mejor al masajearlo. Después llega el cambio visible en la textura de la piel, y solo más tarde, y de forma modesta, el perímetro.
Si lo que buscas es principalmente reducción de volumen graso, este no es el protocolo principal: es el que acompaña.
Con qué se combina y en qué orden
El vacuum rinde más como parte de una secuencia que en solitario. La combinación más habitual lo coloca después de un tratamiento que moviliza contenido —cavitación o lipoláser— para favorecer el drenaje de lo liberado, o antes de la maderoterapia para preparar el tejido y hacerla más tolerable.
En protocolos de recuperación postquirúrgica tiene un papel propio y distinto, siempre con autorización del cirujano y respetando los tiempos que él indique.
Intensidad: por qué más no es mejor
La succión debe generar un pliegue que se desplaza con comodidad, no un moretón. El hematoma no es señal de que la sesión fue efectiva: es señal de que se rompieron capilares. En pieles finas, en personas que toman anticoagulantes o antiagregantes y en quienes tienen fragilidad capilar, la intensidad debe bajar aunque eso alargue el número de sesiones.
Cuidados el mismo día
- Beber agua durante las horas siguientes para acompañar el drenaje.
- Evitar sauna, jacuzzi y sol directo intenso el día de la sesión.
- Caminar un rato en lugar de sentarse durante horas seguidas.
- Avisar si aparecen moretones marcados, para ajustar la presión en la siguiente cita.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que queden moretones?
No debería. Si aparecen de forma habitual, la succión está siendo demasiado intensa y hay que bajarla.
¿Sirve para la fibrosis después de una liposucción?
Es una de sus mejores indicaciones, pero solo cuando lo autorice el cirujano y en el momento que él indique.
¿Levanta el glúteo?
Mejora la firmeza y el aspecto de la piel con sesiones sostenidas. No aporta volumen ni sustituye al trabajo muscular.
¿Se puede aplicar sobre varices?
Sobre el trayecto de una vena varicosa, no. Se trabaja la zona evitando ese trayecto y con presión reducida. Si hay antecedente de trombosis o varices importantes, es imprescindible decirlo en la valoración.
¿Cuántas sesiones a la semana conviene hacer?
Lo habitual son dos, dejando al menos un día de descanso entre ellas para que el tejido se recupere. Acumular sesiones en días seguidos no acelera nada y aumenta el riesgo de hematoma.